(1940-2019) fue un creador inclasificable cuya obra transformó el panorama artístico mexicano. Maestro del grabado, la pintura, la escultura y la cerámica, su universo visual conjuga lo onírico con lo terrestre, lo mítico con lo cotidiano. Profundamente arraigado en Oaxaca, su lenguaje plástico reinterpreta la naturaleza, la cosmovisión zapoteca y la metamorfosis como símbolo de vida y cambio.
Más allá del arte, Toledo ejerció un papel fundamental como activista y promotor cultural. Su incansable labor en defensa del patrimonio, la educación y el medio ambiente dio lugar a espacios emblemáticos como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca y la Biblioteca de Juguete. Su legado trasciende la estética: es una declaración de resistencia, identidad y compromiso.